El liberalismo es una ideología que se basa en la libertad individual y el libre mercado, pero no hay consenso sobre qué representa su antítesis. En este sentido diferentes teóricos han planteado varias posturas críticas con respecto a las teorías liberales de libre mercado y democracia representativa; sin duda alguna uno de los más conocidos es el socialismo que también aborda la desigualdad y busca una economía mixta, en la cual el Estado tenga intervención directa.
El socialismo es uno de las ideologías más críticas del liberalismo. En este sentido se basan en la idea de igualdad entre los individuos, a diferencia de lo que plantea el liberalismo donde hay una mayor preocupación por la libertad individual y no necesariamente por una distribución justa de recursos. Para los socialistas, la desigualdad es un problema importante a abordar y plantean diversas formas de reducirla en las sociedades capitalistas.
En este sentido existen diferentes tipos de socialismo según la cantidad de participación del Estado o mercado en la economía; por ejemplo el socialismo del siglo XXI promueve la idea de una economía que sea más descentralizada y participativa, donde también intervenga el Estado pero no necesariamente a través de la propiedad pública. En este sentido proponen formas innovadoras para incentivar la participación de los ciudadanos en las decisiones políticas.
Otro aspecto clave del socialismo es su desacuerdo con la libre competencia planteada por el liberalismo, ya que según muchos estudiosos ésta no existe en realidad y está limitada por diversas barreras como monopolios o precios estratégicos. En lugar de ello los socialistas promueven modelos alternativos que busquen un equilibrio entre eficiencia y justicia en el mercado, a menudo con la participación más activa del Estado.
Es importante destacar que existen diferentes tipos de socialismo de tipo nacionalista según la forma en que se definen sus ideologías sobre cómo tiene que ser la igualdad entre las personas. También existen formas de hacer socialismo más conservadora si bien el nombre podría variar y los objetivos sean diversos.
Fascismo
El fascistismo es otra postura crítica a la que rechaza básicamente todo aquello relacionado con las libertades individuales, se enfoca más en una suerte de “supremacía colectiva” ya sea ésta definida como nacional o incluso racial. Dicha ideología considera necesarios los estados fuertes y poderosos para lograr progreso y orden social.
Un aspecto clave del fascismo es la rechazo a las libertades individuales, algo que no tiene en cuenta el liberalismo. Por ejemplo no les interesa si un ciudadano no se siente identificado con el proyecto político oficial o por lo menos de su país. En este sentido muchos viven en estados de derecho totalitarios o autoritarios.
También rechazan la idea de gobierno representativo, ya que sienten que los representantes elegidos por el pueblo están demasiado preocupados por mantenerse en su cargo a costa de dejar de lado sus deberes como políticos, en lugar de dar prioridad al bien común. Para los fascistas, la supremacía colectiva es lo más importante y, por tanto, se requiere un liderazgo fuerte que haga las decisiones necesarias sin considerar los individuos.
En este sentido es necesario mencionar una de las causas directas del surgimiento del fascismo en determinados puntos históricos como la Primera Guerra Mundial. Tras dicha guerra surgió el revisionismo. En este proceso se intentaron cambiar los tratados y acuerdos firmado por parte de los participantes, pero no todas las naciones lo aceptaban lo que llegara a generar un estado de conflicto.
Además, el fascismo es otra postura crítica contra la globalización, según él es necesario proteger el patrimonio cultural y lingüístico de una determinada región. Por lo tanto sus defensores consideran más importante para el futuro del mundo defender las culturas particulares de cada región antes que pensar en algo global.
Comunismo
El comunismo es una postura crítica al liberalismo basada en la ideología marxista, según la cuál la lucha por la igualdad y eliminación de clases sociales es fundamental para lograr justicia social. Los comunistas plantean que la propiedad privada es inamovible para poder establecer una sociedad sin explotación.
Un aspecto clave del comunismo es su visión crítica de la propiedad en la sociedad liberal, en donde no existe ni libertad real y mucho menos igualdad. Los comunistas argumentan que la propiedad privada da lugar al capitalismo, mientras que en un ideal comunitario todos compartirían los recursos sin importar el trabajo prestado para su distribución.
Para los comunistas, el verdadero sentido de justicia social solo se alcanza cuando no hay más clases sociales, en donde todas las personas han adquirido igualdad. Dicha igualdad debe ser igual para todos, por supuesto. En cambio los liberales creen que la igualdad puede alcanzarse a través del individuo.
En este sentido resulta interesante ver cómo se llegó al comunismo de Estado. Después de la revolución bolchevique del año 1917 y tras la muerte de Lenin en el 1924, sus sucesores como Stalin tuvieran problemas para aplicar los ideales igualitarios que supuestamente buscaba el partido comunista; por lo cual terminaron convirtiéndose a una oligarquía.
Espero llegues a ver más adelante en qué se basa la reivindicación de las reivindicaciones socialistas y cómo estos luchan por su causa.
