La informática y la programación han pasado de ser disciplinas exclusivas para adultos a convertirse en una herramienta fundamental en la educación actual, específicamente en la educación primaria.
En un mundo cada vez más digitalizado, enseñar programación a los niños desde un principio les proporciona habilidades básicas y teóricas para interactuar con sistemas informáticos y resolver problemas complejos que involucran codificación. Por otro lado, al aprender programación antes de convertirse en adultos, también adquieren una ventaja significativa si posteriormente deciden dedicarse a esta actividad.
Más allá de la digitalización, la programación promueve habilidades blandas como el trabajo en equipo, la resolución de conflictos con éxito, y fomenta la experimentación como herramienta para descubrir e innovar constantemente. Además, enseñar estas disciplinas desde tan temprano en la educación no solo tiene un impacto directo sobre cómo los estudiantes aprenden estos sistemas informáticos sino también en las capacidades cognitivas que se desarrollan al resolver problemas de manera analítica y lógica.
Promueve habilidades blandas
En el futuro laboral, las habilidades blandas como trabajo colaborativo y resolver conflictos con éxito serán extremadamente valoradas: cuando los niños aprenden a programar en escuelas tienen una ventaja significativa durante su vida profesional. Además, al aprender estas herramientas computacionales temprano también promueven la resolución de problemas a través del pensamiento analítico lógico.
Al realizar programas y proyectos informáticos, además de enseñar a utilizar los diferentes sistemas disponibles (por ejemplo, Windows o Apple, en función de el entorno escolar), estudiantes pequeños trabajan junto con compañeros para resolver desafíos tecnológicos, al tiempo que aprenden a escuchar y dar retroalimentación constructiva. Es común observar cómo algunos se sienten motivados por las nuevas aplicaciones que son capaces de crear mientras otros se ven más involucrados en el trabajo que realizar.
En estas colaborativas se refuerzan las oportunidades para trabajar con compañeros que no tienen exactamente los mismos intereses ni habilidades, pero que también trabajan sobre proyectos informáticos específicas, aprendiendo a respetar límites y encontrar soluciones juntos. En este proceso no resulta necesario utilizar sistemas y plataformas de programación avanzadas.
Un ejemplo claro es cómo un niño puede crear una rutina sencilla con bloques para enseñar sobre operaciones matemáticas o realizar cálculos básicos, mientras que otro aprende sobre sistemas de gestión de bases de datos cuando crea un programa para organizar información.
Estas actividades fomentan la innovación, estimula al aprender a través del juego y da respuesta al desarrollo cognitivo y emocional a lo largo de todo el proceso educativo.
Desarrolla habilidades prácticas
Desarrollar habilidades prácticas implica poder aplicar conocimientos para realizar tareas específicas. Sin ir más lejos, para crear proyectos informáticos se necesitan conocer las diferentes herramientas que conforman su estructura, y además saber cómo interactuar entre ellas.
La programación tiene mucho en común con otros campos de la ciencia (o como mínimo disciplinas afines), donde los estudiantes pueden explorar distintos lenguajes (por ejemplo Java, Python o incluso el lenguaje que corresponde a los robóticos), mientras desarrollaban estructuras computacionales por escrito.
De esta manera, además de la familiarización con sistemas informáticos en diferentes plataformas es evidente cómo se benefician otros conocimientos académicos como la Matemática o las Ciencias, aprendiendo mediante experimentos y simulaciones.
Sin embargo, si bien la informática proporciona una ventaja significativa relacionada con estas habilidades, su uso pedagógico también nos muestra cómo en algunos casos se puede hacer que al realizar tareas que aprecian habilidades para resolver problemas complejos los alumnos aprendan a utilizar otras herramientas o sistemas informáticos.
Cualquier herramienta como las aplicaciones móviles, las cámaras digitales, tablets y ordenadores de escritorio, permiten crear proyectos informáticos con un mínimo de conocimiento de bases de datos que incluyen la estructura de una base con la capacidad de agregar y eliminar registros así como realizar consultas.
Al realizar cálculos mediante estas herramientas o incluso en la forma de desarrollar modelos estadísticos para resolver problemas complejos y recopilar información, los estudiantes pueden profundizar en áreas específicas donde sus proyectos les permitan interactuar y aplicar otros sistemas informáticos con un gran impacto tanto a nivel escolar como personal.
