Dormir la siesta es beneficioso para tu memoria

Verano, calor, trasnochar, madrugones, estudio y… siesta. Hoy te vamos a convencer de que dormir la siesta es una costumbre muy sana para tu memoria.

Esta práctica milenaria, que nos ha convencido siempre, ahora está avalada por las más importantes universidades, e incluso ya hace años por la NASA.

Tras las comidas las neuronas producen orexina, una proteína responsable del sueño, por lo que dormir es la respuesta normal de nuestro organismo para cargarse de energía.

Desde hace ya algunos años se están llevando a cabo estudios en los que están descubriendo la importancia de dormir la siesta.

No hace falta que te eches unas siestas de esas de partir el sofá.

Descansar durante algunos minutos después de comer hará que tu memoria y tu cuerpo renueven energías.

Beneficios de dormir la siesta

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  • Completamos el tiempo de sueño que no hemos dormido por la noche.
  • Reduce el nivel de estrés.
  • Tenemos un mejor estado de ánimo, por lo que estaremos más positivos.
  • Es beneficiosa para el aprendizaje ya que estaremos más concentrados y rendiremos mejor.
  • Se incrementa la memoria a corto plazo.
  • Tras la siesta nuestro estado de alerta aumenta.
  • Mejora el funcionamiento cognitivo.
  • Tu salud cardiovascular se fortalecerá.
  • Los tiempos de reacción son más rápidos.
  • Aumenta tu creatividad.
  • Dormir pocas horas durante la noche hace que tu sistema inmune y endocrino no funcionen correctamente.

Al dormir la siesta tu sistema inmunológico recuperará sus niveles normales.

Tipos de siestas

Recientemente, la Universidad de Pensilvania ha realizado un estudio sobre a siesta.

David Dinges, jefe de la división de sueño y cronobiología de la escuela de medicina Perelman y miembro de la Academia Americana de la Medicina del Sueño distingue entre dos tipos de siestas:

-Voluntaria:  

Son las que completan la falta de sueño de la noche y tienen importantes beneficios para la salud, ya que no se arrastrará lo que ha denominado “deuda de sueño”.

Esto es, dormir 7 horas cada 24.

Si no alcanzamos a dormir este tiempo durante la noche, las siestas voluntarias lo completarán, y nuestro organismo reaccionará mejor durante el día.

-Involuntarias:

Son las provocadas por la falta de sueño nocturno y una fatiga excesiva.

Llega un momento en que nuestra atención se anula y no podemos permanecer despiertos.

 

El estudio de la NASA

La NASA entre las décadas de los 80 y los 90 realizó un estudio con pilotos de líneas comerciales.

Entre todos los pilotos la mitad durmieron una siesta de 40 minutos y la otra mitad no durante seis días y cuatro vuelos.

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Los que durmieron la siesta tuvieron una mayor velocidad de reacción y estaban mejor y más alerta en los siguientes vuelos.

También rendían mejor durante las últimas etapas del vuelo.              

Observaron que ellos también muchos menos microeventos –pequeños períodos de tiempo en los que el cerebro entra en las primeras etapas del sueño.

Por ello concluyeron que, además de ser beneficiosa para nuestra salud, la siesta nos ayuda a estar más alertas.

Duración de la siesta

En este punto la cosa se complica algo, ya que algunos creen que lo ideal es 1 hora y media y otros que con 10 minutos hay suficiente.

Las siestas muy largas producen más sueño y pesadez, porque entras en una fase de sueño profundo y si te despiertas durante esa fase te sentirás con más pesadez.  

Además, tardarás más en conciliar el sueño durante la noche.

Y lo importante de la siesta es que tras ella te sientas renovado y con las pilas cargadas de nuevo.

Las siestas más breves (de 10 o 15 minutos) llegan a cumplir este objetivo y sus beneficios perduran varias horas después.

Es por esto que el término medio en el que la mayoría de estudios están de acuerdo es de 30 a 40 minutos.

 

Requisitos para la siesta perfecta

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El lugar en donde vayas a dormir procura que sea cómodo, fresco, oscuro y silencioso, para que puedas conciliar el sueño rápidamente.

Si eres de los que descansas, pero no duermes, destierra de la habitación el móvil o cualquier distracción que te impida cerrar los ojos y desconectar.