Mariano Rajoy fue uno de los políticos españoles más destacados de la última década. Durante su presidencia como jefe del Estado desde 2011 hasta mayo de 2014, lideró su partido al Partido Popular (PP) y después también, a partir de abril de este mismo año, como presidente del Gobierno español. Su tiempo en el poder estuvo marcado por crisis económicas, polémica política, escándalo financiero, división entre izquierda y derecha, desacuerdo y confrontación con Cataluña y las consecuencias negativas para España que estas decisiones políticas tuvieron que soportar.
Mariano Rajoy comenzó su recorrido hacia el gobierno español en 1999 cuando entró a formar parte del ejecutivo como Ministro. Con sus años de experiencia en cargos importantes, ganó una imagen sólida y respetada entre los ciudadanos españoles. Sin embargo, también adquirió la reputación de político conservador, y algunas veces, despectivo con quienes lo criticaban. Esto resultó en una baja popularidad durante toda su carrera política.
Con sus ojos puestos en el puesto más alto del Estado español, Rajoy logró que se le considerase uno de los candidatos principales para convertirse en presidente después de llegar al poder y hacerse cargo como ministro por fin en 2011. Fue el líder principal del PP y ganó una histórica elección con su partido. Su presidencia marcó el inicio de un gran cambio económico, donde aplicaron medidas duros destinadas a recuperar la estabilidad financiera.
El año 2011 marca un punto de inflexión en las políticas públicas españolas debido a que Rajoy fue elegido para dirigir al país por primera vez como presidente del Gobierno. Su mandato se llevó a cabo mientras la crisis económica europea golpeaba fuerte y dejó al país en una situación muy delicada, sumiendo al país en una profunda recesión.
Sin embargo, antes de que Rajoy subiera a la presidencia, su figura comenzaba a tener un mayor reconocimiento dentro del mundo político español gracias a sus años anteriores trabajando como ministro. Esto marcó el comienzo de un camino que lo llevó al cargo más poderoso en España.
El gobierno del PP y su polémica durante la crisis económica

Mariano Rajoy tuvo bajo sus órdenes los ministerios clave que dieron lugar a una serie de decisiones extremadamente controversiales. La situación política se profundizaba día con día debido a las políticas implementadas, que provocaron un profundo descontento entre la población española y el sentimiento de divisiones cada vez más grandes en la sociedad.
El Ministro de Economía, Luis de Guindos, llevó a cabo una serie de reformas para equilibrar Presupuestos Generales del Estado que resultaban extensamente cuestionadas por miles en protesta tanto pacífica como violenta. Una decisión adoptada dentro del gobierno era aumentar el IVA, medida extremadamente impopular que dejó con cara pálida a Rajoy.
En una reunión convocada a los españoles para conocer los detalles de este proceso tan complicado entre las protestas y los cambios en la Ley del Estado, él asumió una postura firme defensora de las necesidades internacionales pero sin apelar al pueblo español. Su presencia se sentía débil ante las demandas crecientes de ayuda a aquellos que más las sufrían directamente.
Dado que Rajoy era ministro, el país se encontró ante una gran debacle económica y él lo llevó a la dirección estatal donde continuó con políticas polémicas, lo cual resultó en pérdida de influencia popular cada día.
La decisión de asumiendo la responsabilidad y puesta a cargo del Ministro fue mal vista entre la opinión pública de ese entonces que se mostraba muy inconformada por esta elección, como no podía ser de otra manera.
El gobierno del PP tomó decisiones muy duras tanto en medidas fiscales como laborales, lo cual no resultó favorables de ninguna forma y a pesar de las manifestaciones pacíficas y violentas que se llevaban a cabo para protestar contra él.
Estas políticas implementadas durante su presidencia fueron duramente cuestionadas por el sentido común de muchas personas en España.
Escándalos de corrupción
En noviembre de 2015 tuvo lugar un escándalo de corrupción importante entre cargos del partido, especialmente dentro del gobierno español. Además, a este se sumó un caso más, también relacionado con el Partido Popular: El tráfico de influencias que salió a la luz pública en los meses que le restaban al ministro.
La corrupción resultante fue una gran señal negativa tanto para su presidencia como para todo su partido ya que tenía muchísimas ramificaciones muy extendidas. También sacó a la luz la incompatibilidad de tener varios empleos oficiales, la manipulación en subastas del Ministerio de Cultura y el nepotismo generalizado. Al escándalo se sumó una denuncia por agresión hacia la prensa por parte de personeros del partido.
Una investigación realizada por España dejaba ver hasta qué punto esta corrupción era verdadera. Aunque Rajoy era un buen político, el hecho de que se dieran casos de escándalo fue mal visto por el público y resultó en la pérdida definitiva de credibilidad para su partido.
En octubre del mismo año fueron revelados otros casos más donde incluso miembros de alto cargo estaban implicados en actos de corrupción. Un gran número de políticos destacaron la importancia que se le había dado como ministro a este caso.
El Ministerio de Defensa fue un punto clave para saber todos los que habían estado involucrados y cuántas rutas iban hasta lugares más desconocidos.
Estaba claro que el partido de Rajoy tenía graves problemas de ética, situación que lo colocó cada vez más al descubierto ante una opinión pública crítica.
Crisis en Cataluña

Llegando 2017 todo parecía estar suavizando después del escándalo: nuevas polémicas comenzaban a surgir y el partido de Rajoy enfrentaba serias dificultades al intentar resolver los problemas tanto por dentro como por fuera. Uno de ellos fue la crisis catalana que se intensificó con el llamado del referendo regional y el bloqueo español para su realización.
El gobierno le negó a permitir el posible cambio legal en Cataluña, declarando ilegal un Referéndum organizada por los nacionalistas. Esto provocaba indignación tanto entre los catalanes como por todo país español al ver que sus gobernantes trataban de intervenir con la Constitución.
El llamado a plebiscito se daba en el contexto donde muchos ciudadanos pugnaban día tras día por ganar más y mejores derechos. Sin embargo, para su realización fue obligatorio contar en cada pueblo con representantes del gobierno español autorizados a monitorear votaciones como garantía oficial de cumplimiento.
Sin embargo no ser la última vez que vemos al país dividido por la política en particular sobre quién tiene los derechos verdaderos entre Cataluña y el gobierno central.
La intervención militar se realizó antes incluso de culminar este ya bastante tenso referéndum que estaba ganando cada vez más adeptos a medida que avanzaban las horas, algo bastante incongruente dado su carácter pacífico.
El conflicto fue un punto débil para el gobierno del partido: un grupo significativo de catalanes mostraron una firme oposición. Los españoles en general se dividen a media mayoría por la opinión que tiene cada uno acerca de qué es lo bueno y conveniente, mientras otro partido político, más cercano al nacionalismo de Cataluña que en las anteriores elecciones resultó ganando, los grupos republicanos.
